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  • José Carlos Vásquez Silva

Del uso de las TIC al desarrollo de la Competencia Digital

Actualizado: mar 13


Las tecnologías se pueden categorizar según su forma de ampliar o complementar nuestras capacidades innatas. Están las que incrementan nuestra fuerza y destreza física, como el martillo neumático, que permite al obrero demoler la calzada; las que aumentan nuestros sentidos, como los anteojos; las que modifican la naturaleza para satisfacer mejor nuestras necesidades, como la manipulación genética; están finalmente, las tecnologías intelectuales, como la calculadora e internet, que afectan directamente nuestra capacidad de razonamiento (Carr, 2016).

Sin embargo, los dispositivos tecnológicos no son solo extensiones, también afectan nuestro desarrollo físico y emocional, sobre todo ahora que la tecnología abarca cada vez más aspectos de nuestra vida. En lo físico, por ejemplo, así como el obrero que dedica varias horas al día al uso del martillo neumático, fortalece significativamente su musculatura; la navegación frecuente en internet provoca alteraciones apreciables y rápidas en el cableado neuronal del cerebro de las personas (Small, 2008). Otros aspectos básicos para la vida también se ven afectados significativamente y esto implica nuevos retos para el desarrollo socio-emocional e intelectual de las personas, por ejemplo en la construcción de identidad, en las estrategias de socialización o en la interacción con los elementos de nuestro entorno que ahora, en muchos casos, sucede casi exclusivamente a través de las pantallas de los celulares o laptops.


El campo de la educación y tecnología viene evolucionando poco a poco, en respuesta a esta necesidad de formar ciudadanos que se puedan desarrollar plenamente en los tiempos digitales de hoy. Al principio, cuando recién llegaron las computadoras a la escuela, se crearon laboratorios de cómputo y el foco era aprender a utilizar las aplicaciones de oficina y otras herramientas, un enfoque utilitario. Luego, el foco pasó a al aprovechamiento pedagógico de las tecnologías, es decir, como desarrollar mejores situaciones de aprendizaje y aplicar métodos más potentes para la enseñanza y el aprendizaje. Ahora, los currículos educativos consideran el desarrollo de la Competencia Digital dentro de sus fines, superando la mirada únicamente instrumental y apuntando a preparar a los estudiantes también en los aspectos socio-emocionales e intelectuales, a los que hacíamos referencia líneas atrás.


Los tres focos mencionados: uso de las TIC, aprovechamiento pedagógico de las TIC y desarrollo de la competencia digital, no se reemplazan entre sí. En mayor o menor medida, las comunidades educativas donde ya se cuenta con acceso a dispositivos tecnológicos, se encuentran entre el aprender a usar las herramientas, mejorar los métodos educativos y el desarrollar las capacidades de los docentes y estudiantes para desenvolverse en el mundo digital. Ahora, que estamos repensando la forma de hacer educación y que el uso de algunas plataformas tecnológicas como WhatsApp ó Zoom (cuando están disponibles) se ha hecho intensivo para hacer educación remota, corremos el riesgo de retroceder y volver al enfoque únicamente instrumental de las tecnologías en la escuela, conviene reflexionar sobre este aspecto e incluir entre las prioridades educativas el desarrollo de la competencia digital.










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